
Otra vez, los coyotes y mis andanzas por el Ecocentro y su tianguis de vehiculos.
Láminas.
Un carrito, aunque sea usadito, ha de darnos un servicio adecuado. Entre ellos, uno que nos cubra del sol y la lluvia cuando se presente (¡Santa María de la Fragua, quita el sol y pon el agua!).
Esa cobertura ha de ser tanto en el techo como en el piso del vehículo. Coches he hallado, que tienen este último carcomido por completo. Asómese a la parte inferior del vehículo: junto con las gotas de aceite, verá el piso y se dará cuenta si le conviene o no la compra del carrito. Aunque sea cualquier cosita, mejor que la pague el dueño actual y no el cliente potencial y futuro dueño.
También, asomarse a la parte superior. Una recomendación de algunos es llevar un imán para detectar algunas partes que pudiesen haber sido sustituidas por materiales plásticos, o reparaciones mal realizadas.
Abra el cofre, allí donde está la llanta de refacción y sáquela. Esas partes no han de estar oxidadas. Es en esos sitios donde se acumula gran cantidad de corrosión y humedad, así que mucho cuidado con ello. Si presenta esos desperfectos, lo mejor será optar por no aceptar el vehículo y seguir buscando.
El peor consejero en estos menesteres son las prisas, así que como dice un refrán, "despacio, que vamos de prisa". "Sin prisas, pero sin pausas". Y otro, que le debo a mi hermano, quien lo tomó de una entrevista a Florentino Pérez, presidente del Real Madrid: "lo más caro es lo más barato".
Pepe

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